Sentado en este cuartucho, incomunicado, pienso en mi futuro. Creo, según me dijo el abogado que me designó el juez, quedaré libre por “falta de mérito”, gracias a que no encontraron el arma ni el botín.
Estos leguleyos me hacen reír, después de todo, robar es un mérito, ¿será por eso que los políticos hacen tanto mérito? Claro, son profesionales, tienen cancha, yo diría, años de aprendizaje, es como terminar una facultad, de ahí que algunos se hacen llamar ingeniero, doctor… el más común es licenciado, suena piola, cuando te preguntan ¿qué especialidad?, les podés decir cualquier verdura, como “experto en manejar bienes ajenos”, o “viva tranquilo, nos ocupamos de todo lo suyo”. Se puede llegar también a ser capo de una empresa multi universal, esos que viajan en jet privado, traje de Armani, anteojos negros, guardaespaldas… sucursales en Tokio, Malasia, Sudáfrica, Emiratos Árabes, Suiza (no sé por qué todos terminan en Suiza, después de todo vi fotos que bien podría ser el sur nuestro).
Desde ya, lo mío es la escuela de la calle, soy autodidacta, hago changuitas, tal vez con el tiempo podría llamarlo oficio. Empecé en los kioscos, después los subtes en la hora pico, empujones a distraídos (disculpas arreglando el saco o la campera), es más me decían, gracias pibe, está bien, no es nada. A veces realmente no era nada, unos pocos mangos, otros podía vivir tranquilo unos meses, fue así que ahorré unos pesos.
¿Por qué se me ocurrió usar el 38 de mi tío? En realidad no es de mi tío, vive en la misma cuadra de la villa, según mi vieja es el hermano de mi viejo. Sé que ése que desapareció cuando no había cumplido los tres años, no es mi viejo, para mí que la vieja no tiene la más pálida idea de quién soy hijo. Cuando era chico me jodía no tener padre, la mayoría de los pibes tenían uno, lo decían con orgullo…aunque estuvieran presos, pero ahora, con el paso del tiempo, no importa. Es más, es un alivio no tener que soportar los antecedentes ajenos. La vieja zafa, trabaja no sé de qué, pero sale a trabajar.
Volviendo a lo mío, creo que esta vez la saco barata gracias a la gente. Increíble lo que pueden inventar. Unos dijeron que el chorro era alto, que tenía una mochila negra. Otros, que no, petizón, mochila verde. No soy alto, estatura mediana, llevaba bolsa de consorcio… Después describieron el arma, como expertos, ¡se mandaron cualquiera! Todos dijeron cosas diferentes. La mujer que llamó a la yuta explicó con lujo de detalles un maletín marrón de cuero, hasta una metralleta que colgaba del brazo derecho. Dijeron tantas huevadas… discutían entre ellos, cállate estúpida si vos no estabas, llegaste cuando el ladrón se había pegado la vuelta en la esquina, al que viste es al cana que lo corría, qué podrás saber vos. Así siguieron hasta que todo fue un despelote, contradicciones, insultos… me enteré por el boga.
Si salgo, juro que no volveré a tocar un arma.
Y cumplió, al día siguiente quedó en libertad, alguien pagó la fianza. Lo absolvieron de toda culpa y cargo por falta de mérito, no se encontró el arma ni el botín. No se lo volvió a ver por el pueblo.
Noviembre 13th, 2011 | Category: Cuentos y relatos | Leave a comment