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	<title>Graciela Cavallini</title>
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		<title>La plaza</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 12:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[  La plaza Rivadavia fue “mi plaza”, la única que recuerdo como parte de mi infancia desde los cuatro hasta los once años. En ese período vivimos en Videla Dorna, cortada que terminaba en la avenida Rivadavia, justo frente a la plaza. Después nos mudamos al centro y ya no tuve más plazas, por eso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>La plaza Rivadavia fue “mi plaza”, la única que recuerdo como parte de mi infancia desde los cuatro hasta los once años. En ese período vivimos en Videla Dorna, cortada que terminaba en la avenida Rivadavia, justo frente a la plaza.</p>
<p>Después nos mudamos al centro y ya no tuve más plazas, por eso fue mi “espacio verde”, lleno de plantas y árboles. Además las flores &#8211; que permanecen en mi memoria – blancas, perfumadas magnolias y pequeñas, coquetas camelias, también blancas.</p>
<p>Allí correteaba, saltaba a la soga y jugaba con otros niños, acompañada por mi abuelo César, padre de mi madre, él era parte de esa plaza.</p>
<p>Otra cosa que recuerdo, un pequeño cartel, de mi altura, decía “Parque Lezica”.</p>
<p>No hace mucho pasé por allí, si bien reconocí los senderos me impresionó un gran arco que enmarca un monumento a Simón Bolivar.</p>
<p>A pesar de los años que pasaron, siguen allí mis primeros juegos y mi niñez…</p>
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		<title>La naranja</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 12:54:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[La naranja es el fruto del naranjo, árbol originario de Asia. Tiene la forma de una pelota su tamaño varía entre ocho y diez centímetros de diámetro), piel lisa, color anaranjado (llamamos así a este color en su honor), las hay dulces, agrias y amargas. Es un alimento muy completo, aporta vitaminas… La comemos masticando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La naranja es el fruto del naranjo, árbol originario de Asia. Tiene la forma de una pelota su tamaño varía entre ocho y diez centímetros de diámetro), piel lisa, color anaranjado (llamamos así a este color en su honor), las hay dulces, agrias y amargas. Es un alimento muy completo, aporta vitaminas…</p>
<p>La comemos masticando su pulpa, también tomamos su exquisito jugo; hacemos dulces, mermeladas, compotas. Después que las naranjas caen del árbol, nos dejan flores blancas perfumadas, los azahares.</p>
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		<title>Mi casa</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 12:54:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[  Mi casa es el lugar donde vivo. En ella guardo mis recuerdos, ilusiones, alegrías, afectos. Es la compañera ideal, calma, cálida, siempre está ahí, esperándome. Me protege, es mi refugio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Mi casa es el lugar donde vivo.</p>
<p>En ella guardo mis recuerdos, ilusiones, alegrías, afectos.</p>
<p>Es la compañera ideal, calma, cálida, siempre está ahí, esperándome. Me protege, es mi refugio.</p>
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		<title>Pinamar</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Dec 2011 12:53:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Pinamar no es solo “pinos y mar”. Tiene sol, playas, médanos, atardeceres, noches de luna llena, vientos, sudestadas… Colores, perfumes, imágenes que cambian constantemente, acompañadas por el vaivén de las olas y el murmullo de los bosques. De todos los balnearios de la Costa, es el “especial” (al menos es lo que dice la gente), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pinamar no es solo “pinos y mar”. Tiene sol, playas, médanos, atardeceres, noches de luna llena, vientos, sudestadas… Colores, perfumes, imágenes que cambian constantemente, acompañadas por el vaivén de las olas y el murmullo de los bosques.</p>
<p>De todos los balnearios de la Costa, es el “especial” (al menos es lo que dice la gente), sólo queda a 373 km de la Capital.</p>
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		<title>Confesiones de un criminal inocente</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 12:52:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Subo al cadalso, ciego, con una sola pierna, me sostienen dos hombres fuertes. Los verdugos no me conocen, no saben los motivos por los cuales me juzgaron y condenaron. Si escucharan mi confesión sabrían porqué cometí lo que llaman “tan graves delitos”. Cierto. Sí. Robé y maté. Asesiné y seguramente volvería a hacerlo. No tuve [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Subo al cadalso, ciego, con una sola pierna, me sostienen dos hombres fuertes.</p>
<p>Los verdugos no me conocen, no saben los motivos por los cuales me juzgaron y condenaron.</p>
<p>Si escucharan mi confesión sabrían porqué cometí lo que llaman “tan graves delitos”. Cierto. Sí. Robé y maté. Asesiné y seguramente volvería a hacerlo.</p>
<p>No tuve opción, Ella me obligó…y no la condenaron, incluso más, la consideran abanderada de la patria, en su nombre premian con medallas, le rinden honores cuando finaliza su accionar de destrucción y muerte. La despiden con marchas triunfales que cantan con alegría y emoción en todo el mundo. Nadie la cuestiona.</p>
<p>¿Por qué la aclaman y a mí, fruto de Ella, me condenan?</p>
<p>Señor Juez, ¿me escucha, me oye, me comprende?</p>
<p>Sólo pido un mínimo de piedad a los que volvimos de la guerra, no me arrojen piedras, escupitajos, maldiciones, mientras subo a la horca.</p>
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		<title>¿Tantalia?</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 12:51:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[El ejercicio para el próximo miércoles, no de éste sino del próximo a éste, se trata de escribir sobre un personaje de “Tantalia”, el cuento de Macedonio Fernández. Nunca leí a Macedonio, o tal vez sí y no lo recuerdo, como me sucede últimamente con tantas cosas. Es lo que llamamos “pérdida de memoria”. De [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El ejercicio para el próximo miércoles, no de éste sino del próximo a éste, se trata de escribir sobre un personaje de “Tantalia”, el cuento de Macedonio Fernández. Nunca leí a Macedonio, o tal vez sí y no lo recuerdo, como me sucede últimamente con tantas cosas. Es lo que llamamos “pérdida de memoria”.</p>
<p>De cualquier manera tengo el texto, es corto y comienza explicando que “Tantalia” es la historia de una pareja que decide comprar una plantita para conservarla como símbolo del amor que los une. Parece que se dan cuenta tardiamente que si la plantita se muriera, también moriría su amor y deciden perderla entre un montón de plantas iguales. ¿Ellos también perdieron su amor? ¿Qué significa Tantalia? El diccionario sólo lo trae en masculino “Tantalio”, metal poco común inalterable por los ácidos diluidos…</p>
<p>Tendré que leer el cuento de Macedonio para entender este enredo, ya que la novela de Alejandro Zambra se titula “Bonsai”. Bonsai no es una plantita, es un árbol pequeño como su novela─corta, justamente una novela─bonsai.</p>
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		<title>La valija y la casa</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Nov 2011 12:50:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando llegó al lugar, se vio al pobre viajero abrir la valija y dejar volar sus ilusiones guardadas El tren se detuvo casi en medio del campo. Del otro lado de las vías quedaba la estación que no era más que un cobertizo. Ningún vehículo tenían, lo acepté como una pequeña aventura e inicié la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando llegó al lugar, se vio al pobre viajero abrir la valija y dejar volar sus ilusiones guardadas</p>
<p>El tren se detuvo casi en medio del campo. Del otro lado de las vías quedaba la estación que no era más que un cobertizo. Ningún vehículo tenían, lo acepté como una pequeña aventura e inicié la caminata despacio, sin apuro &#8211; nadie me esperaba -, arrastrando la desvencijada valija donde guardo lo poco o mucho que viví; días de esplendor recorriendo el mundo, mujeres hermosas, honores, halagos… ¿y ahora qué?</p>
<p>Solo estaría allí la vieja casa para darme la “bienvenida”, ella me cobijó de niño, hizo que me sintiera seguro con sólo entrar y cerrar la puerta. Entre sus paredes, nada ni nadie podía dañarme.</p>
<p>También con ella viví mi adolescencia, fue testigo de cambios, alegrías y frustraciones, risas y llantos, júbilos y aburrimientos. La primera en escuchar el nuevo tono de mi voz, la que vio cómo crecía… mis primeros pantalones largos, la que me despidió sin reproches cuando, al cumplir veinte años, le dije adiós…sin saber hasta cuándo.</p>
<p>Hoy vuelvo, emocionado por el reencuentro, sé que estará cambiada &#8211; igual que yo -, el color del cabello, las paredes grises; la espalda doblada, las tejas rotas; el bastón de madera, maderas sosteniendo el techo. Volveremos a ser los de antes. Me ocuparé de ella, rejuvenecerá y juntos seremos felices para siempre.</p>
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		<title>¿Loca yo?</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Nov 2011 12:49:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Debo confesar señor comisario que siempre he sido nerviosa, muy nerviosa, tremendamente nerviosa, no sé porqué afirma usted que estoy loca. ¿Loca yo?, nerviosa si, lo admito como dije antes soy nerviosa, muy nerviosa en extremo, pero de ahí a “loca”… De admitirlo señor comisario, tendríamos que considerar que todos estamos locos. ¿Acaso usted y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Debo confesar señor comisario que siempre he sido nerviosa, muy nerviosa, tremendamente nerviosa, no sé porqué afirma usted que estoy loca.</p>
<p>¿Loca yo?, nerviosa si, lo admito como dije antes soy nerviosa, muy nerviosa en extremo, pero de ahí a “loca”… De admitirlo señor comisario, tendríamos que considerar que todos estamos locos. ¿Acaso usted y todos los que trabajan con usted ¿no están siempre nerviosos? Cuando salimos de nuestra casa, los vecinos están y son nerviosos. Tomamos el tren en un ambiente alterado, los empleados, los pasajeros están nerviosos. Al llegar a la oficina se respira el mismo clima agresivo y después de estar encerrados ocho horas en el edificio, ¿cómo no estar nerviosos?, muy nerviosos, terriblemente nerviosos, tanto que todos rayan en la locura.</p>
<p>Sí señor comisario, debo darle la razón: estoy loca, considerando que vivimos en un mundo de locura.</p>
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		<title>HISTORIA DE UNA MESERA</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 12:46:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Fue una tarde distinta, tanto que cambió mi vida. Ser mesera de la Reina significa usar un delantal negro largo que cubre los pantalones negros, camisa blanca y una sonrisa forzada esperando que los clientes hagan el pedido. Algunos tardan en elegir entre un café cortado o una lágrima, como si en ello les fuera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fue una tarde distinta, tanto que cambió mi vida.</p>
<p>Ser mesera de la Reina significa usar un delantal negro largo que cubre los pantalones negros, camisa blanca y una sonrisa forzada esperando que los clientes hagan el pedido.</p>
<p>Algunos tardan en elegir entre un café cortado o una lágrima, como si en ello les fuera la vida. Cuando se deciden, dudan del tamaño, ¿chico, mediano o jarrita? Preguntan; &#8211; es fuerte o liviano? Esto es fácil, sé por el tono de voz, cómo lo quieren y rapidamente contesto ; “sí, es fuerte” o, “no tanto” y se quedan conformes. El café siempre es el mismo&#8230;Otros, piadosos, sólo un gesto desde lejos, con dos dedos de la mano derecha, indicando “un cafecito”, digo la mano derecha porque no hay clientes zurdos, a veces sí, pero solo en plena temporada y eso ya es otra historia.</p>
<p>Ésta, mi historia, ocurrió una tarde de primavera, alrededor de las 16 horas. Confieso que quedé impresionada al ver entrar un joven alto, resuelto, de mirada penetrante, me miró, lo miré, fue un flechazo.</p>
<p>Seguí mi camino hacia la mesa del fondo donde tres hombres esperaban el pedido. Dejé sobre la mesa los tres cafecitos, aproveché el momento, me incliné y en voz baja le dije al hombre mayor de unos 70 años que estaba prohibido entrar al salón con perros, no me contestó, teníaa los ojos fijos en la puerta de entrada, donde está la cajera, miré y vi, como si fuera una pelicula, al joven apuesto sacar un 38, apuntar a Sofìa, la cajera, y a ella, temblorosa, entregarle el dinero de la  caja. Sin dejar de observarla pasó a la mesa ocupada por una mujer joven (unos 45 años) con una chica adolescente, después supe que era la hija. Con un simple movimiento de cabeza le indicó que abriera la cartera, ella le entregó un abultado sobre que contenía dinero que acababa de sacar del Banco Provincia, y las alhajas, poniéndolas en una bolsa de plástico donde él tenìa la plata de la caja.</p>
<p>Al llegar a la mesa donde estábamos, le exigió a los tres hombres, relojes, celulares y billeteras. Cuando me miró, yo estaba de pie, abrazada a mi bandeja plateada, sonrió y me perdonó las propinas que asomaban por el bolsillo del delantal.</p>
<p>En ese momento pasó por la calle una mujer, vio por la ventana al ladrón y a la gente entregando sus pertenencias, ella llamó a la policia. Al acercarse al local un patrullero, el apuesto ladrón salió corriendo&#8230;</p>
<p><span style="text-decoration: line-through;"> </span></p>
<p>&#8230;Y aquí estoy, en esta isla paradisíaca, recordando mis días de mesera y de aquella tarde que cambió mi vida. Sólo yo vi cuando mi héroe dejó caer la bolsa de plástico en el tacho de basura que está en la esquina de Shaw y Jason.</p>
<p>Es cierto que el café colombiano es especial, lo tendré en cuenta cuando inaugure &#8211; en el “Paseo El Agora”-, mi cafetería, llamada “El Rey”.</p>
<p style="text-align: right;">                                                                                              Paloma</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El ladrón</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 12:45:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Sentado en este cuartucho, incomunicado, pienso en mi futuro. Creo, según me dijo el abogado que me designó el juez, quedaré libre por “falta de mérito”, gracias a que no encontraron el arma ni el botín. Estos leguleyos me hacen reír, después de todo, robar es un mérito, ¿será por eso que los políticos hacen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sentado en este cuartucho, incomunicado, pienso en mi futuro. Creo, según me dijo el abogado que me designó el juez, quedaré libre por “falta de mérito”, gracias a que no encontraron el arma ni el botín.</p>
<p>Estos leguleyos me hacen reír, después de todo, robar es un mérito, ¿será por eso que los políticos hacen tanto mérito? Claro, son profesionales, tienen cancha, yo diría, años de aprendizaje, es como terminar una facultad, de ahí que algunos se hacen llamar ingeniero, doctor… el más común es licenciado, suena piola, cuando te preguntan ¿qué especialidad?, les podés decir cualquier verdura, como “experto en manejar bienes ajenos”, o “viva tranquilo, nos ocupamos de todo lo suyo”.  Se puede llegar también a ser capo de una empresa multi universal, esos que viajan en jet privado, traje de Armani, anteojos negros, guardaespaldas… sucursales en Tokio, Malasia, Sudáfrica, Emiratos Árabes, Suiza (no sé por qué todos terminan en Suiza, después de todo vi fotos que bien podría ser el sur nuestro).</p>
<p>Desde ya, lo mío es la escuela de la calle, soy autodidacta, hago changuitas, tal vez con el tiempo podría llamarlo oficio. Empecé en los kioscos, después los subtes en la hora pico, empujones a distraídos (disculpas arreglando el saco o la campera), es más me decían, gracias pibe, está bien, no es nada. A veces realmente no era nada, unos pocos mangos, otros podía vivir tranquilo unos meses, fue así que ahorré unos pesos.</p>
<p>¿Por qué se me ocurrió usar el 38 de mi tío? En realidad no es de mi tío, vive en la misma cuadra de la villa, según mi vieja es el hermano de mi viejo. Sé que ése que desapareció cuando no había cumplido los tres años, no es mi viejo, para mí que la vieja no tiene la más pálida idea de quién soy hijo. Cuando era chico me jodía no tener padre, la mayoría de los pibes tenían uno, lo decían con orgullo…aunque estuvieran presos, pero ahora, con el paso del tiempo, no importa. Es más, es un alivio no tener que soportar los antecedentes ajenos. La vieja zafa, trabaja no sé de qué, pero sale a trabajar.</p>
<p>Volviendo a lo mío, creo que esta vez la saco barata gracias a la gente. Increíble lo que pueden inventar. Unos dijeron que el chorro era alto, que tenía una mochila negra. Otros, que no, petizón, mochila verde. No soy alto, estatura mediana, llevaba bolsa de consorcio… Después describieron el arma, como expertos, ¡se mandaron cualquiera! Todos dijeron cosas diferentes. La mujer que llamó a la yuta explicó con lujo de detalles un maletín marrón de cuero, hasta una metralleta que colgaba del brazo derecho. Dijeron tantas huevadas… discutían entre ellos, cállate estúpida si vos no estabas, llegaste cuando el ladrón se había pegado la vuelta en la esquina, al que viste es al cana que lo corría, qué podrás saber vos. Así siguieron hasta que todo fue un despelote, contradicciones, insultos… me enteré por el boga.</p>
<p>Si salgo, juro que no volveré a tocar un arma.</p>
<p> Y cumplió, al día siguiente quedó en libertad, alguien pagó la fianza. Lo absolvieron de toda culpa y cargo por falta de mérito, no se encontró el arma ni el botín. No se lo volvió a ver por el pueblo.</p>
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